Banderas de China y Rusia en los mástiles
El 15 de abril, tres embarcaciones de la Flota del Pacífico de Rusia entraron al puerto de Zhanjiang.
En el muelle sonaba Katyusha — la canción soviética que los soldados rusos cantaban en la Segunda Guerra Mundial.
Banderas de China y Rusia en los mástiles.
Ceremonia de bienvenida. El buque chino Chenzhou los escoltó hasta el puerto.
La visita dura cinco días.
En la agenda: intercambios técnicos, visitas entre tripulaciones y actividades culturales.
Las autoridades la describen como una visita amistosa de rutina, no dirigida contra terceros países.
Ese último detalle siempre aparece en estos comunicados.
Y siempre invita a la misma pregunta.
Los tres buques — los fragatas Sovershenny y Rezky, y el buque cisterna Pechenga — no son desconocidos en puertos chinos.
El Sovershenny visitó Shanghai en 2023.
El Pechenga estuvo en Qingdao en 2024.
El Rezky participó en ejercicios conjuntos ese mismo año.
Son visitas que se repiten con una cadencia cada vez más regular.
La llegada ocurre un día después de que Lavrov terminara su visita oficial en Beijing.
Mientras el canciller coordinaba posiciones diplomáticas con Wang Yi, la marina rusa amarraba en el sur de China.
Diplomacia y presencia naval en la misma semana.
Ninguno de los dos eventos es accidental.
China y Rusia llevan años construyendo una relación que funciona en múltiples niveles al mismo tiempo — comercio, energía, tecnología, y ahora una presencia militar conjunta cada vez más visible en el Pacífico.
Katyusha es una canción sobre esperar a alguien que regresa.
En Zhanjiang, los rusos ya no están esperando — llevan años llegando.
Fuente: Hanyu Online
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